HOMO NUMERICUS

“El futuro del futuro es el presente,  y eso atemoriza a la gente.” (Marshall McLuhan)

En julio de 1749, cuarenta años antes de la revolución francesa, el Rey Louis XV se enfrentó a una situación que es reveladora de la potencia de lo que dopa ahora todos los flujos digitales. En aquel momento, todo París estaba recitando, cantando, un poema cuyo primer verso era un veredicto: “Monstruo cuya ira negra”. Se trataba de un insulto grave al Rey, por su mala gestión de los asuntos del estado. Hoy en día sabemos que importa menos la fuente de una información que su forma de circular. Pero bajo el reinado de Louis XV, actuar contra un texto significaba castigar su autor.

Así empezó la encuesta policial más importante que haya conocido el reino de Francia. Despues de semanas de búsqueda, y muchos gastos, la policía real arresta a un estudiante un medicina. Desafortunadamente para los hombres del Rey, el joven estudiante solo difundió el poema, no lo redactó. El autor es según él, un sacerdote. Sin embargo, el interrogatorio del sacerdote lleva la policía a arrestar un cura, que a su vez denuncia a un estudiante de la facultad de derecho de Paris. Ese mismo delata a un notario, que a su vez delata a un estudiante en filosofía… en menos de un mes, los inspectores pierden una pista que tanto les había costado conseguir.

Estos arrestos podrían haber continuado sin terminarse nunca, la policía nunca hubiera dado con el autor del texto.  Los hombres del real buscaban a un culpable, encontraron a una red social. Es decir una serie de actos individuales  cuya origen es un proceso de comunicación reforzado por sus propias acciones.

Como lo haríamos con un tweet o un post en FB, el poema se escucha, se lee, se aprende, se canta, se copia, se intercambia… más que el texto en si es esta cascada de intercambios personales que da un caso a la policía. La ciudad de Paris desafía la corte de Louis XV, una monarquía a la que le queda menos de cincuenta años de vida. La red es el mensaje.

Hoy en día, lo llamaríamos “buzz”. Un buzz del siglo XVIIi, con las restricciones y dificultades que supone una sociedad casi analfabeta. Para circular el mensaje, dos personas debían de encontrarse, e intercambiar. Un proceso que, en nuestra sociedad digital, se resume a darle al botón de “compartir”.

CONTINUARÁ

Texto libremente interpretado, y traducido, a partir de la obra “La condition numérique”, Jean-François Fogel & Brumo Patino, Grasset, Paris, 2013. Recomendamos su lectura.

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